Salvadoreñas recluidas durante años tras sufrir abortos espontáneos y otras emergencias obstétricas pelean ahora para conseguir la liberación de mujeres perseguidas como ellas – y echan mano a todas las herramientas disponibles.
Teodora Vásquez pasó 10 años y siete meses tras las rejas luego de una emergencia obstétrica en 2007. Tenía 22 años y nueve meses de embarazo cuando empezó a sentir dolores de parto mientras trabajaba como limpiadora en un colegio. Solo tuvo tiempo de llamar a una ambulancia antes de desmayarse. Al despertar, el bebé estaba muerto y los médicos la habían denunciado. Le cayó una condena de 30 años por homicidio.
El Salvador tiene una de las leyes contra el aborto más duras del mundo. No solamente está prohibido en todas las circunstancias, incluso en casos de violación, incesto o cuando la vida de la gestante está en peligro, sino que se lo castiga muy severamente con hasta 8 años de prisión.