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Abrir nuevos horizontes

Tras la Covid-19, lo que está en juego, es la oportunidad de remodelar la economía y la sociedad, lo que tendrá un impacto considerable en la vida cotidiana de millones de personas y en la crisis ecologista. English

Abrir nuevos horizontes
Los activistas de la Extinction Rebellion organizan una protesta socialmente distanciada en las afueras del Woolwich Centre, en el sur de Londres, donde piden que la crisis cambie nuestra forma de vida.
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Abrir nuevos horizontes de lo posible siempre ha sido un papel importante para los movimientos sociales. Cuando los actores dominantes imponen la idea de que "no hay alternativa" al orden mundial, los movimientos sociales los desafían afirmando que "otro mundo es posible", como decía el eslogan del Foro Social Mundial. Ellos introducen debates y reflexiones en un orden que se da por sentado, lo que contribuye a la capacidad de una sociedad de transformarse, "de producirse a sí misma" más conscientemente, como diría el sociólogo Alain Touraine.

Este papel es aún más importante en tiempos de crisis. Las crisis rompen las rutinas y el "business as usual". Ofrecen oportunidades para reflexionar individual y colectivamente sobre nuestros valores y objetivos. La pandemia Covid-19 ha sacudido profundamente nuestra vida cotidiana y muchas de las "certezas" de nuestro sistema económico, político y social. Cosas que eran impensables hace tres meses se han convertido en la realidad cotidiana, tanto en la vida personal como en la sociedad. La pandemia ha sacudido los dogmas económicos que han regido el mundo durante décadas. Obligados a implementar un confinamiento para limitar la propagación del virus, los gobiernos enmarcan el "retorno a la normalidad" como el propósito de una "unidad nacional" que reúna a los políticos, las empresas, los trabajadores y toda la población en una lucha común contra la Covid-19. Los activistas insisten, por su lado, en que lo que se presenta como "la normalidad", es en realidad parte del problema y no es el único camino. "Nada podría ser peor que una vuelta a la normalidad" afirma la activista india Arundhati Roy.

Las principales preocupaciones y exigencias que han movilizado a los activistas y ciudadanos progresistas en los últimos años han adquirido aún mayor importancia, visibilidad y urgencia durante la crisis: menos corrupción y menos poder de la élite, más democracia, justicia social y dignidad. Muchos intelectuales y activistas comparten una convicción: la pandemia ha puesto de manifiesto los límites del sistema capitalista corporativo y el daño que ha causado en el último decenio, particularmente por las políticas de austeridad. Afirman la necesidad de un modelo que dé mayor importancia a los seres humanos, menos desigual y con mejores sistemas de salud pública.