Cuando destacados activistas antiabortistas europeos y estadounidenses se reunieron en Londres en 2013, planificaron fundar un centro de pensamiento conservador a escala europea para que influyera en los derechos reproductivos, LGBTIQ y de género en toda la región.
En los siguientes tres años, la entonces secreta red Agenda Europe había decidido ampliar su labor más allá de las fronteras europeas. Y puso los ojos en África Oriental, donde Uganda ya había aprobado la ley antigay de 2014, anulada por su tribunal constitucional ese mismo año.
¿El plan de la red? Llevar su agenda conservadora sobre salud y derechos sexuales a África, afectando las vidas y la seguridad de las personas queer de la región.