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Ajustes de cuentas, bandas criminales y violencia política en Brasil

Una reciente ejecución en Río, atribuida a un aparente ajuste de cuentas entre bandas criminales que actúan en el estado, las milicias y el Comando Vermelho, tiene implicaciones políticas indudables

Ajustes de cuentas, bandas criminales y violencia política en Brasil
Un auto tiroteado en Vila Cruzeiro, Río de Janeiro, un barrio controlado por la banda criminal Comando Vermelho | Buda Mendes/LatinContent via Getty Images
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¿Qué hacer cuando un asesinato aparentemente aleatorio puede leerse como una advertencia para uno mismo y para mucha gente de tu familia, de tus amigos y de tu propio círculo político?

A primera hora de la mañana del jueves 5 de octubre, cuatro cirujanos ortopédicos de São Paulo que asistían a una conferencia en el lujoso barrio de Barra da Tijuca, en Río de Janeiro, estaban sentados en la terraza de un restaurante cercano, situado frente a la playa y llamado Nana 2, cuando tres pistoleros vestidos de negro saltaron de un todoterreno blanco y abrieron fuego, disparando treinta y tres tiros en treinta segundos.

Tres de los cuatro médicos, Diego Ralf Bomfin, Marcos de Andrade Corsato y Perseo Ribeiro Almeida, murieron en el ataque, y el cuarto, Daniel Sonnewend, resultó herido. No hubo robo. Fue tan impactante, que la pregunta ¿por qué? eclipsa la de cómo esta horrible tragedia debe estar afectando a todas las familias, amigos, colegas y pacientes de las víctimas, y cómo apoyarles. En este tipo de asesinatos, las víctimas y todos los que les rodean son sólo piezas de un juego, vidas desechables en una causa oscura. Y la causa, al igual que los asesinos, debe ser identificada si se quiere encontrar a los autores intelectuales. Cuando hay mucho en juego, los sicarios también son desechables, por el bien de la causa oscura cuyos líderes siguen matando, pues son asesinos en serie.