CIVICUS: Desde mucho antes de la pandemia del COVID-19 las elecciones han sido foco de conflicto en la política boliviana. ¿Cómo se fue reacomodando el escenario político desde la instalación del actual gobierno provisional en noviembre de 2019?
Cristian León: Bolivia se encuentra en un abismo político del cual no podrá salir ni siquiera mediante las elecciones que se avecinan. Este abismo se ha ido profundizando desde 2016, cuando el entonces presidente Evo Morales perdió el referéndum convocado para habilitar una nueva reelección. A partir de ese momento hemos tenido un escenario altamente polarizado y hemos vivido una campaña electoral continua y sin tregua.
Este abismo cada vez más profundo es el resultado de una fractura social y una racialización de la política, que se han intensificado luego de la crisis electoral de octubre de 2019, combinadas con la falta de mecanismos de intermediación. Tenemos un escenario que se afianza en una construcción del “otro” desde lo étnico-racial y en la confrontación de clases.