Brasil se está organizando para acoger en 2025 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP30, y el gobierno intenta enviar al mundo un mensaje sobre su compromiso con la conservación del ambiente y el desarrollo sostenible, con especial énfasis en la protección de la selva amazónica.
Pero, a la vez, se está embarcando en un controvertido proyecto que contradice todo este pronunciamiento: la reconstrucción de la carretera BR-319 a través de la Amazonia. La propuesta, que genera un intenso debate en Brasil y en otros países, podría alterar uno de los ecosistemas más importantes de la Tierra.
La BR-319, de 885 kilómetros, fue inaugurada en 1976 por la dictadura militar brasileña para conectar las ciudades de Manaus, capital del estado de Amazonas, y Porto Velho, capital del estado de Rondônia.