Ante la decisión del Supremo Tribunal Federal de Brasil de aplazar el debate sobre la despenalización del aborto, feministas y defensoras de derechos advierten a los magistrados que serán responsables de más muertes de mujeres y niñas en el país.
El aborto se castiga en Brasil con hasta tres años de prisión y solo se permite por tres motivos: violación, riesgo para la vida de la persona embarazada y – tras un fallo del Tribunal Supremo de 2012 – cuando el feto sufre anencefalia, un defecto congénito mortal.
En septiembre, parecía que por fin se vislumbraba un cambio cuando la entonces presidenta del Tribunal Supremo, Rosa Weber, a punto de jubilarse, abrió una sesión plenaria virtual y votó a favor de despenalizar el aborto en las primeras 12 semanas de gestación.