La Comisión Nacional de la Verdad (CNV), creada en 2011, tiene por objetivo investigar las violaciones a los derechos humanos cometidas en Brasil entre los años 1946 y 1988 - es decir, desde la Constitución de 1946 dictada inmediatamente después de la renuncia forzada de Getulio Vargas que abrió paso a la llamada República Nueva (1945-1964), hasta la Constitución de 1988, que cerró definitivamente el período de la dictadura militar (1964-1985).
El informe de la Comisión de la Verdad acabado de publicar establece 434 víctimas mortales o desaparecidos, varios miles de torturados y otros tantos encarcelados. El presidente Jair Bolsonaro, que ha dicho que ese documento de 1.300 páginas era bla bla bla, preguntó retóricamente qué credibilidad podía tener una comisión nombrada por la expresidenta Dilma Rousseff.
En un segundo acto, el presidente procedió a sustituir a los miembros de la Comisión sobre Muertos y Desaparecidos de la dictadura militar, por gente de su confianza. Y cierra este capítulo - no el último sin duda - las loas que dedicó al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, uno de los más célebres represores de la pasada dictadura brasileña. Bolsonaro lo llamó héroe nacional porque ayudó a “evitar que el país cayera en lo que la izquierda quiere hoy”.