El aborto es ilegal en Brasil con solo tres excepciones: riesgo de vida para la persona embarazada, anencefalia del feto (una anomalía por la cual no se desarrolla una parte del cerebro y del cráneo) y violación. En estos casos se permite el aborto en cualquier edad gestacional.
Pero un nuevo proyecto de ley impulsado por legisladores conservadores pretende criminalizar todos los abortos practicados después de la semana 22 del embarazo como homicidios – y pasibles por tanto de penas de hasta 20 años de prisión.