Un poderoso grupo de presión financiado por las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos —Google, Meta, Microsoft, Amazon, Uber, Apple, Pinterest y E-Bay, entre otras—, está detrás de la decisión de Donald Trump de investigar las prácticas comerciales de Brasil.
La investigación, que se lanzó oficialmente el 15 de julio, fue anunciada por Trump el 9 de este mes junto con su decisión de aumentar en 50% los aranceles a los productos brasileños. Trump justificó el castigo arancelario al juicio que el Tribunal Supremo Federal de Brasil lleva adelante contra el expresidente Jair Bolsonaro, acusado de liderar una conspiración armada para tomar el poder y anular las elecciones presidenciales de 2022, que perdió.
El mandatario estadounidense considera que el juicio es injusto (lo calificó de “caza de brujas”) y que tiene derecho a inmiscuirse en el proceso y tomar represalias.