En 2018, un tribunal especial guatemalteco de "alto riesgo" condenó a cuatro altos mandos militares a penas de hasta 58 años de prisión por su participación en crímenes de lesa humanidad y agresión sexual agravada contra Emma Molina Theissen y la desaparición forzada de su hermano de 14 años, Marco Antonio Molina Thiessen.
Estos crímenes tuvieron lugar en 1981, en el punto álgido del conflicto armado interno que dejó 200.000 muertos y 45.000 desaparecidos, incluidos unos 5.000 niños y niñas.