Mientras Trump amenaza con invadir Panamá para volver a poner el canal bajo control de EEUU y crecen las tensiones por la presencia de empresas chinas en los puertos del corredor bioceánico, este reportaje revela un aspecto ignorado pero crucial: comunidades rurales se resisten a que sus tierras sean inundadas para resolver la escasez de agua que viene afectando la navegabilidad del Canal de Panamá.
A dos horas al oeste de Ciudad de Panamá, 12.000 residentes temen ser reubicados ya que sus tierras están destinadas a ser inundadas por un lago artificial. Este proyecto, propuesto por el gobierno, busca garantizar el suministro de agua al Canal de Panamá, disminuida en los últimos años.
“Dígale al presidente que nos deje tranquilos. ¿Sabe todo lo que vamos a perder: la tierra, la siembra, la casa? Estamos intranquilos”, dice Elizabeth Delgado, residente de Limón de Chagres, una comunidad a orillas del río Indio en la que se centra el proyecto de construcción de una represa. A lo largo del río, los Delgado y otras 500 familias se enfrentan a la amenaza de ver sus casas sumergidas.