Brecht lo vio en 1940. "El odio, incluso a la mezquindad / Tuerce los rasgos. / La ira, incluso contra la injusticia / Enronquece la voz. Oh, / Nosotros, que quisimos preparar el terreno para la amistad / Nosotros mismos no pudimos ser amistosos".
Aquellos tiempos oscuros llevaron a Brecht a preguntarse: "¿Qué tiempos son éstos, en los que / Hablar de árboles es casi un crimen / Porque implica el silencio sobre tantos horrores?".
Sus tiempos ya eran malos, pero han empeorado mucho en los últimos 83 años. Hablar de árboles es definitivamente un delito ahora y hará que te arresten. Si no, que se lo pregunten a los manifestantes contra la crisis climática y a los científicos de Extintion Rebellion.