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Polémica carretera en la Amazonia peruana amenaza a los pueblos en aislamiento

Uno de los mayores proyectos de infraestructura de Perú pone en riesgo la biodiversidad y las comunidades indígenas

Hombre con palo largo en canoa
La selva del Alto Madre de Dios, en el sureste de Perú, es una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo
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La selva del Alto Madre de Dios, en el distrito de Tambopata, no solo es una de las zonas más biodiversas del mundo, sino también cobija importantes Pueblos Indígenas en Aislamiento y en Contacto Inicial (PIACI). De acuerdo a cifras provistas por el Ministerio de Cultura, hubo más de 150 encuentros o avistamientos con estas poblaciones, más precisamente con el pueblo Mashco Piro, una de las pocas etnias en aislamiento voluntario en la Amazonía, entre los años 2011 y 2015. Prácticamente, uno cada 10 días.

Y en estos bosques únicos en el planeta, se ejecutará el asfaltado del Corredor Vial Cusco – Madre de Dios, uno de los proyectos viales más importantes en la actual carpeta del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) de Perú. Obra que ha puesto en alerta a ambientalistas y líderes indígenas.  

Este proyecto es parte del programa Proregión, el cual fue creado en el 2017 por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para mejorar la conectividad del país con la rehabilitación de vías departamentales. Los fondos serán ejecutados por el MTC a través del Proyecto Especial de Infraestructura de Transporte Descentralizado (Provías Descentralizado). Además, el proyecto tiene financiamiento inicial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) por más de 340 millones de dólares para intervenir en total más de 4.200 kilómetros de vías en el Perú.