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“La Edad de Piedra no acabó por falta de piedras”, sino porque la humanidad decidió tomar una dirección distinta y adoptar nuevos hábitos. Esta es una máxima aceptada por muchos de los que creen en la innovación: un concepto controvertido y recurrente en nuestro proyecto de investigación “Organizaciones Sólidas en un Mundo Líquido” (SOLW, por sus siglas en inglés).1. Para más información sobre el proyecto de investigación, visitar http://www.liquidworld.info. La investigación busca saber cómo las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y los financiadores están reaccionando y adaptándose a tendencias de la sociedad contemporánea, incluyendo el empoderamiento de los individuos como actores políticos, la multiplicidad de información y agendas y el estado en crisis, todas ellas características de la “modernidad líquida”.2. Para una comprensión exhaustiva de la “modernidad líquida” (liquid modernity), ver Zygmunt Bauman, Liquid modernity (Cambridge: Polity Press, 2012).
Para lograrlo entrevistamos a 102 activistas y defensores de derechos humanos de Europa, Estados Unidos (EE.UU.) y Latinoamérica entre 2015 y 2016. Una cantidad considerable de ellos mostró cierta resistencia, ya sea al concepto de innovación en general o a la necesidad de que las organizaciones no gubernamentales (ONG) basadas en derechos y los donantes estén constantemente innovando. Muchos de ellos rechazaban la idea de innovación, planteando una serie de preocupaciones que hemos agrupado aquí como las “5 razones para temer la innovación”.