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Ciudadanía y producción democrática

El ciudadano productor se beneficia, por un lado, del conocimiento en red y, por otro, de los espacios de producción. La inclusión de los distintos sectores sociales requiere nuevas habilidades. English Português

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Ciudadanos de Barcelona ensamblan un Smart Citizen Kit para recoger datos abiertos. Foto: Gui Seiz, todos los derechos reservados.

De unos años a esta parte, asistimos a la emergencia del poder relacional, de la transversalidad, de la participación. Este es el enclave que da sentido y protagonismo a la tecnopolítica, base sobre la cual se conceptualiza y se acoge una nueva visión de la democracia: más abierta, más directa, más interactiva. Un marco que supera la arquitectura cerrada sobre la que se han cimentado las praxis de gobernanza (cerradas, jerárquicas, unidireccionales…) en casi todos los ámbitos. Esta serie sobre El ecosistema de la democracia abierta busca analizar los distintos aspectos de esta transformación en marcha.

En las últimas décadas hemos visto cómo el concepto de innovación ha cambiado a medida que se amplía el ecosistema de agentes capaces de producir innovación, así como la modalidad de producirla. Por ejemplo, el concepto de producer-innovation, donde quienes innovan son las empresas según sus ideas, ha sido superado por el de user-innovation, donde la innovación surge de la observación de las necesidades de los consumidores, y por último por el de consumer-innovation, donde los consumidores aumentados por las nuevas tecnologías son capaces de crear sus propios productos para sí mismos. A su vez, los modelos de negocio relacionados a la innovación han cambiado. Por ejemplo, ahora se habla no solo de innovación protegida por patentes, sino también de open innovation e incluso free innovation, donde los aspectos de compartición en abierto del conocimiento juegan un papel clave.