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¿Cómo afecta la profesionalización a las organizaciones internacionales de derechos humanos?

Entre más transnacionales se convierten las agrupaciones de derechos humanos, es más probable que se profesionalicen. Esto, a su vez, puede influir en los valores del sector. Una contribución al debate de openGlobalRights sobre la internacionalización de las organizaciones de derechos humanos. Eng

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¿Qué significa “internacionalizar” una organización?  Yo propongo que el campo del trabajo de derechos humanos y las organizaciones a través de las que se realiza ese trabajo son cada vez más técnicos y (no solo internacionales sino) explícitamente transnacionales. En otras palabras, se espera que el trabajo que realizan trascienda fronteras y no simplemente que se aplique en distintos lugares.

Las organizaciones de derechos humanos dependen cada vez más de un aparato jurídico para hacer valer los derechos. A algunos defensores de derechos humanos les preocupa que esta orientación desplace los movimientos sociales populares, mientras que otros sienten que hay espacio en este campo para la participación tanto del activismo popular basado en el trabajo voluntario como de los profesionales capacitados. Independientemente de la idea que tengamos sobre cómo debería verse este campo, la realidad es que el trabajo dentro del sector cada vez incluye más conocimientos profesionales y soluciones técnicas. Esto concuerda con una tendencia de contratación hacia las relaciones laborales cada vez más temporales, en las que los contratos de corto plazo prevalecen sobre los compromisos organizacionales que duran toda la vida profesional. Finalmente, esta portabilidad de habilidades y relaciones organizacionales se combina con la tecnología que ayuda a cruzar las distancias para dar como resultado una fuerza de trabajo móvil y transnacional. En esta fuerza de trabajo, los individuos intercambian las conexiones con organizaciones y lugares por las conexiones con una identidad profesional y un conjunto de habilidades técnicas.

Conforme las agrupaciones de derechos humanos se vuelven más internacionales (trabajando a través de las fronteras nacionales) y transnacionales (desdibujando esas fronteras), es más probable que contraten profesionales de derechos humanos, con su propio conjunto singular de conocimientos, capacitación y valores. Este aumento de la profesionalización implica un compromiso con el campo de los derechos humanos a lo largo de toda la trayectoria profesional, por lo que ahora más que nunca se requiere que los trabajadores de derechos humanos equilibren sus necesidades personales y profesionales. Aunado a esto, se ha comprobado que los trabajadores más jóvenes están menos dispuestos a sacrificar su vida personal por su compromiso con el trabajo. Por lo tanto, las preguntas sobre la salud de la fuerza de trabajo, el equilibrio entre la vida personal y el trabajo y la sostenibilidad se han convertido en elementos importantes de los debates.