Esta semana, miles de activistas, políticos y científicos han llegado a Brasil para asistir a la COP30, la cumbre anual sobre el clima. A medida que aumentan las temperaturas globales y el mundo sufre inundaciones repentinas, los líderes reunidos en la ciudad amazónica de Belém están obligados a elaborar un plan unificado que ponga fin a la crisis climática.
Pero, aunque la mayor parte de la COP se centrará, como es lógico, en los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero sobre el calentamiento global, aparece una cuestión que se había pasado por alto: la extracción de minerales esenciales para la transición ecológica.
Una década después del Acuerdo de París, el abandono de los combustibles fósiles ha desencadenado una nueva carrera global, esta vez por los minerales críticos que sustentan las tecnologías renovables.