La crisis global que pone en riesgo la existencia de la humanidad es la crisis climática. La pandemia es una crisis global con altos impactos en una parte de la humanidad, pero que está enmarcada en la crisis climática. Las acciones para concretar los cambios que requiere el planeta se tienen que construir a partir de la identificación de las rupturas que generan ambas crisis globales.
La pandemia es intensa en daño y efímera en tiempo; la crisis climática es progresiva en daño y permanente en tiempo. En la pandemia, la prevención es la cuarentena (al menos hasta que no se encuentre un tratamiento) y la cura, la internación: ambas, cuarentena e internación paralizan la vida activa y dependen de acciones enmarcadas en un contexto predeterminado. En el cambio climático, la prevención es la adaptación y la cura es la reparación: ambas activan la vida y dependen de la capacidad de cambiar los paradigmas que rigen el contexto.
El punto es preguntarse por qué somos tan estrictos y aislamos a las personas que contagian personas y somos condescendientes con las personas que contaminan el planeta. Como demuestran la pandemia y el cambio climático, o nos integramos al planeta o el planeta nos desintegra. Las acciones para combatir la pandemia salvan vidas; las acciones para revertir la crisis climática salvan medios de vida. Y ambas, tanto las acciones que ponen a salvo vidas como las que salvan medios de vida requieren rupturas entre lo que estamos haciendo y lo que se necesita hacer.