Con la pandemia de Covid-19 que asola a América Latina, y que ya dura casi 9 meses, la región sufrió fuertes deterioros en problemas que ya se estaban saliendo de control.
2020 está siendo el escenario de una pandemia que ya ha costado más de 1,2 millones de vidas – 400.000 de ellas en América Latina. Un fenómeno de esta magnitud está destinado a abrumar nuestra atención global – y colonizar todos los titulares.
A pesar de que esto es comprensible, la cortina de humo que se ha levantado en toda América Latina es cada vez más espesa, tapando la situación de algunas crisis latentes que no hacen más que agravarse. Si conseguimos traspasar esa cortina vemos, por ejemplo, preocupantes aumentos en la magnitud de las cifras de crímenes ambientales y de violencia basada en género.