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La Covid-19 y la injusticia de la vida en las favelas y periferias urbanas de Río de Janeiro

"Una vez más, la población de las favelas y las periferias está sujeta a una superposición de diferentes tipos de violencia que, desde nuestro punto de vista, deben ser enfrentados", afirma el equipo de FASE en Río de Janeiro. English Português

La Covid-19 y la injusticia de la vida en las favelas y periferias urbanas de Río de Janeiro
13 de abril de 2020 - Río de Janeiro, Brasil - Para suplir la ausencia de los funcionarios de salud del Estado, los residentes de la favela de Santa Marta, en Botafogo, en el sur de Río, se reúnen para limpiar sus casas en la favela.
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En pocas semanas, la población de las favelas y periferias de Río de Janeiro han visto al gobernador Wilson Witzel (del conservador Partido Social Cristiano) proyectarse en la escena política nacional con cierto grado de sensatez en su respuesta a la pandemia de Covid-19 si comparado con la posición de Jair Bolsonaro. Contrariando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el presidente brasileño ha estado presente, desde el inicio de la crisis sanitaria, en diferentes actos públicos, saludando a las personas sin ningún tipo de protección y minimizando los riesgos del coronavirus.

Es innegable la importancia de las decisiones tomadas por el gobernador de comunicar a la población sobre los riesgos para la salud derivados de la Covid-19 y, posteriormente, de tomar medidas legales para limitar el tránsito entre el interior del estado y la región metropolitana. Sin embargo, cuando observamos los cortes en el presupuesto público del estado queda claro, una vez más, su desprecio por la población más vulnerable que es la que más necesitará de las políticas sociales y de renta mínima, especialmente delante de la emergencia de salud.

Ante la excepcionalidad generada por la alarma, Witzel restringió considerablemente el presupuesto en medio a la pandemia, afectando directamente los gastos sociales vinculados a vivienda o educación. Merece la pena mencionar también el recorte de 7,6 mil millones de reales realizado en el presupuesto bajo la justificación de la disminución del precio del barril de petróleo y de la necesidad de reorientar el presupuesto para enfrentar la Covid-19.