Sobre algo hay consenso: en 2019, a casi seis meses de la próxima elección presidencial, Argentina atraviesa una crisis profunda. De allí se deduce una segunda evidencia, que solo es reconocida tácitamente por los protagonistas: el próximo ciclo de gobierno será uno de gestión de la escasez.
Dado que se trata de una crisis distinta de las que Argentina ha conocido en el pasado (la de 1983, la de 1989 o la de 2001, por tomar casos recientes), es preciso definir su naturaleza, su temporalidad, su impacto y sus posibles desenlaces.
En esa definición, en el diagnóstico, en la inscripción histórica y en las propuestas de salida de la crisis actual, se cifrarán las claves de la próxima contienda electoral y, especialmente, los perfiles discursivos e ideológicos de los proyectos en pugna.