Para entender como se ha llegado a esta enésima etapa de la tormenta financiera empezada hace un año en el Rio de la Plata es necesario partir desde los cruciales acaecimientos de agosto-octubre 2018, en particular aclarando el papel clave (y nefasto) jugado por el FMI.
El 20 de junio de 2018 el Fondo y el gobierno argentino firmaron el acuerdo de stand-by más grande de la historia. A cambio de un pronto rescate financiero de 50mil millones de dólares, el gobierno argentino se comprometía a cumplir a rajatabla tres tipos de metas: una meta fiscal (drástica reducción del déficit publico), una meta de inflación y finalmente una meta de oscilación máxima y mínima del valor de la divisa nacional.
Sin embargo, el desempeño de las autoridades económicas argentinas fue tan malo que ya en agosto de 2018 el país reprobó la primera inspección de los técnicos del Fondo, hecho inédito en la historia argentina.