Los efectos negativos de la Covid-19 seguirán saliendo a la luz, mucho después de que los países logren aplanar y controlar la curva de contagio. En América Latina, una de esas consecuencias tiene potencial de revertir décadas de trabajo interno y multilateral entre los países de la región: la diseminación de enfermedades previamente controladas y el incremento de otros tipos de sintomatologías.
En marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó suspender temporalmente la vacunación masiva en todos los países para evitar aglomeraciones y contacto físico entre las personas, especialmente en lugares más pobres.
Por lo menos 80 millones de niños y niñas en 68 países quedarán sin vacunar debido a esta recomendación, lo que abre la puerta a una nueva amenaza para los países del Sur Global: las epidemias dentro de la pandemia.