A estas alturas, espero, no hay que extenderse demasiado para sostener que estamos ante una emergencia que ha paralizado al mundo, desbordando los sistemas de salud en países que parecían tener un sistema de atención blindado, comprometiendo los presupuestos nacionales y generando en la población todos los miedos imaginables debido a los umbrales de desconocimiento sobre el Covid-19.
En el caso venezolano Nicolás Maduro y su equipo han dado un tipo de respuesta que, no vamos a comentar en sus aspectos específicamente sanitarios (es decir, en cuanto a su eficacia en cuanto la prevención, preparación, contención y tratamiento), sino en su dimensión exclusivamente política.
Lo primero que queremos afirmar es que ante el Covid-19, salvo la cuarentena y la petición de financiamiento del FMI, en su abordaje el gobierno no está tomando medidas extraordinarias, es decir, decisiones que antes no haya implementado.