Durante los últimos dos años se han programado inversiones millonarias para fortalecer la capacidad del sistema sanitario para atender a pacientes renales en El Salvador. Pero, en 2021 solo se ejecutó un 5.8 % de los fondos y, entre enero y agosto de 2022, la ejecución solo llegó a un 16.4 % del monto. En contrapeso, en un año, la enfermedad renal crónica ha sido la causa de muerte de más de 1,700 personas solo en edades entre los 30 y los 69.
José cuenta que tiene siete hijos porque “antes no había tele”. Y Antonio se ríe. “Alcanzó a parquear varias veces”, remata. Se nota entre las risas que este es uno de los dos mejores días de la semana: sus cuerpos no traen exceso de líquidos, se los acaban de sacar en el hospital San Juan de Dios, de Santa Ana, en un procedimiento médico. Vienen de buen humor, aunque les quede aún un par de horas de viaje antes de llegar a casa.
Antonio es el más experimentado de los cuatro pacientes que viajan este día de septiembre en el microbús dispuesto y pagado por la Alcaldía de Jujutla, en Ahuachapán, El Salvador. En este municipio ubicado a 102 kilómetros de la capital hay mucha gente con los riñones malos, no pueden orinar. Lo que no hay es un centro de salud cercano con el equipo necesario para atenderlos.