La cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea, realizada esta semana en Bruselas, expuso el rol creciente de América Latina en el tablero político internacional frente a la acelerada disolución del orden unipolar nacido del fin de la Guerra Fría.
La reunión entre la UE y Celac (un foro Latinoamericano fundado en 2011, pero que no tiene estatus jurídico de organización internacional), fue la primera en ocho años, y estuvo marcada por el disentimiento con relación a la invasión rusa de Ucrania.
Los 27 representantes europeos, que actúan de forma unificada, proponían que la declaración final de la cumbre incluyera un rechazo formal de la agresión de Rusia. Pero se encontraron con 33 países de una región muy heterogénea (8 de ellos aún tienen como jefe de Estado al Rey Carlos de Inglaterra, mientras que Cuba, Nicaragua y Venezuela son considerados regímenes no democráticos) que mantiene alianzas muy diversas con las potencias involucradas en la guerra.