La reunión del Foro Económico Mundial (FEM) de Davos de 2023 se celebró hace unos días en medio de un aire de pesimismo.
Meses antes, el 73% de los líderes empresariales encuestados por PriceWaterhouseCoopers habían pronosticado un descenso del crecimiento mundial en el próximo año, con la lista de riesgos encabezada por la inflación, la volatilidad y los conflictos geopolíticos. No es una cifra sorprendente, si se tiene en cuenta que 2022 terminó con una caída de las bolsas mundiales de casi el 20%, con pérdidas de mercado de 30 billones de dólares, las peores desde 2008.
A pesar de estas sombrías previsiones económicas, los tres primeros días de Davos se dedicaron a debatir cuestiones comerciales entre la UE y Estados Unidos, y después a Ucrania, con el Canciller alemán Olaf Scholz y el Presidente Zelenskyy como principales oradores.