
Manifestación contra Michel Temer en la Avenida Paulista, ene n São Paulo. 21 de mayo, 2017. NurPhoto/SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.
La situación del gobierno Temer es irreversible y, por este lado, no hay nada que lamentar. Un país como Brasil no puede permitirse el lujo de perder más tiempo en este intento de hacer girar la rueda de la historia hacia atrás, dilapidando sus oportunidades de desarrollo, y de convertirse en una nación respetada, cohesionada socialmente, con una economía fuerte, con un alto nivel de justicia social y en condiciones de garantizar la calidad de vida de todos los brasileños y brasileñas, sin destruir su patrimonio natural.
Al mismo tiempo, dicho futuro prometedor exige que la sociedad brasileña se enfrente a muchos desafíos, tanto en el campo político, como en el campo económico, social y cultural. La crisis generada por la ruptura de las normas que sostienen nuestra democracia y el apartamiento – sin las condiciones legales previstas –, de la Presidenta Dilma, elegida con más de cincuenta y cuatro millones de votos, es una lección más de que solo en democracia tendremos las condiciones para superar los desafíos a los que nos enfrentamos.