Francesc Badia i Dalmases: El cambio de ciclo, con las elecciones presidenciales del 2018, aunque quizás México signifique la excepción, ha significado el fin de la Marea Rosa y la llegada de gobiernos más conservadores y autoritarios, entre los cuales se destaca el gobierno de Bolsonaro en Brasil. ¿Cuáles han sido los avances y los retrocesos en estos últimos años?
Erica Guevara: Desde la perspectiva del trabajo que hacemos con Amnesty International en la región, percibimos un gran ambiente de retroceso. Retrocesos muy vinculados a esta retórica anti derechos que ha ganado fuerza en la región; no es que no existiera, pero ahora viene con mucha más fuerza y se manifiesta mucho más abiertamente que antes.
Ante esto, mi percepción es que todos los movimientos sociales y de derechos en la región se encuentran en un modo de resistencia, de reacción, y no necesariamente de proacción, de seguir avanzando la agenda. En los últimos 2 años, con el cambio del clima político, estamos viendo que los retrocesos son no sólo simbólicos, circunscritos al ámbito de la retórica, sino que se están convirtiendo en política pública, en procesos legislativos, y en la forma en que se están gobernando los países.