Este mes, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pondrá en marcha formalmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de promesas que buscan aprovechar y desarrollar los avances logrados desde el milenio. Desde una perspectiva de derechos humanos, los ODS ofrecen razones tanto para la esperanza como para la preocupación. Por un lado, los ODS no están determinados por un pequeño grupo de élites del Norte, sino por una amplia gama de actores, países ricos y pobres, actores públicos y privados, que pudieron construir en los ODS una filosofía de desarrollo compleja. Este enfoque participativo para el establecimiento de metas de desarrollo puede haber sido “complejo e intrincado“, pero la esperanza es que estas negociaciones inclusivas, realizadas durante varios años, aumenten la posibilidad de que los países en vías de desarrollo sientan que los nuevos ODS les pertenecen.
Por otro lado, si se incluye a todos los actores, y, de acuerdo con la ONU, “se debe considerar que todas las personas y todos los países tienen una responsabilidad en común”, no es posible llamar a cuentas a ninguno de ellos por los fracasos en el desarrollo. Al contar con tantas opciones, los gobiernos donantes y los Estados en vías de desarrollo harán lo que habrían hecho de todos modos, y el tiempo necesario para forjar una verdadera cooperación será muy escaso.
La inclusión, en el desarrollo o los derechos humanos, plantea el riesgo de diluir la voluntad política necesaria para lograr cualquier cosa en absoluto. El activismo exitoso de derechos humanos ofrece lecciones sobre las mejores maneras de alcanzar objetivos de desarrollo como los ODS. Estas lecciones son cada vez más relevantes conforme la comunidad de desarrollo adopta el lenguaje de los derechos humanos. En el año 2000, la Declaración del Milenio presentó un vago compromiso de “hacer realidad para todos el derecho al desarrollo”. A pesar de esta afirmación, las comunidades de desarrollo y de derechos humanos se mantuvieron en gran medida desconectadas conforme al conjunto de metas de esa declaración: los ODM. Los nuevos ODS ofrecen la oportunidad de acercar más a estas dos comunidades. La nueva agenda para el periodo 2015-2030 establece que el propósito de los 17 ODS y sus 169 metas es “hacer realidad los derechos humanos de todas las personas”.