Un puñado de guardianes indígenas vigila la selva para evitar una de las tragedias que los abuelos ven en sus sueños: la destrucción de sus “casas sagradas”, los cerros. Un joven líder recuerda el día que se irrumpió la tranquilidad en su comunidad al enterarse de que su territorio fue concesionado por treinta años para extraer coltán, uno de los minerales más escasos y preciados por las grandes industrias tecnológicas del mundo para la fabricación de celulares, computadores y dispositivos electrónicos. En África, la República Democrática del Congo tiene la mayor cantidad de reservas del considerado nuevo ‘oro negro o azul’. En América Latina hay minas en Venezuela y en Colombia.
El derecho a la consulta previa se ha irrespetado y el ingreso a los territorios indígenas en Vaupés, Colombia, para la explotación minera se ha hecho mediante engaños. La concesión otorgada en un resguardo indígena presenta vicios de ilegalidad.
Los estudios previos del territorio –donde se asientan las comunidades Murutinga, Timbó de Betania y Bogotá Cachivera, en Vaupés– para la entrega de una concesión de explotación de tierras negras o coltán se hicieron mediante engaños.