La ola populista y autoritaria que viene conquistando al mundo no es responsabilidad directa de la emergencia climática que vivimos. Pero sí es responsabilidad del colapso de las pocas medidas que se han implementado para manejar la crisis, algo que es más evidente en el caso de América Latina.
El surgimiento de líderes ultraconservadores en países clave como Brasil, que tiene soberanía sobre más del 60% de la selva amazónica, y Estados Unidos, como el segundo mayor contribuyente global a las emisiones contaminantes.