A pesar de la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, la tasa de asesinatos de defensores de los derechos humanos en los últimos años ha aumentado en todo el país.
Según Frontline Defenders, Colombia es el país más mortífero del mundo para los defensores de los derechos humanos. Desde la firma del acuerdo de paz, la Defensoría del Pueblo ha registrado al menos 423 muertes (hasta 31 de diciembre de 2018).
Entre los más afectados se encuentran los grupos indígenas y afrodescendientes: de las 347 agresiones registradas durante 2018 contra defensores de los derechos humanos, el 43% se cometieron contra estos grupos, según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).