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Desigualdad y exclusión: la verdadera pandemia en los asentamientos informales de América Latina

La vida post-pandemia tiene que considerar sin excepción alguna, la modificación de los patrones de comportamiento y relación, que han perpetuado la desigualdad.Experiencia de Liderazgos Comunitarios en el contexto de la Covid-19, TECHO 2020.

Desigualdad y exclusión: la verdadera pandemia en los asentamientos informales de América Latina
Gladys González, lideresa de Rincón del Lago en Soacha, Colombia | Andrés Bernal, democraciaAbierta
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Parecería bastante evidente afirmar que la pandemia de la Covid-19 ha tenido un fuerte impacto en todos los habitantes del planeta: dado el inimaginable nivel de interconexión que hemos alcanzado como especie, independientemente de las medidas adoptadas por los gobiernos para prevenir los contagios hoy en día, menos de 10 países, principalmente islas, son los únicos territorios que no registran, aún, casos de coronavirus.

Esto ha permitido el posicionamiento de un astuto mensaje en términos de salud pública que, con algunas diferencias, ha sido difundido tanto por las autoridades competentes como por la mayoría de voces interesadas, prácticamente con el mismo sentido: “el coronavirus afecta a todos.” Si bien este mantra es no solo útil sino también necesario para promover y fortalecer las medidas de seguridad y los sacrificios que estas significan para la población, vale la pena indagar un poco acerca de las diferentes formas en que esa afectación tiene lugar en el día a día de grandes segmentos de la población.

Esta mirada diferencial permite afirmar un hecho que no puede ser más evidente. La pandemia no nos afecta a todos por igual. Pero resulta más interesante y menos evidente indagar acerca del por qué de dicha afectación diferenciada; como es sabido, hemos construido una sociedad eficientemente interconectada gracias a un constante intercambio de bienes y servicios, motivado a su vez por un consumo agresivo y una multiplicación de las ganancias, lo que se traduce en que el 82% de la riqueza esté concentrada en las manos del 1% de la población (ONG OXFAM, 2018).