México se ha convertido en el centro de atención de los meteorólogos y estudiosos del clima durante las últimas semanas debido al fenómeno que está detrás de su importante aumento de temperaturas: el domo de calor. Si bien este fenómeno es bien conocido, su multiplicación y persistencia en los últimos tiempos se atribuye a las consecuencias de la disrupción en el patrón climático que está causando el calentamiento global, que multiplica todo tipo de episodios metereológicos extremos.
El domo de calor es un evento climático que transforma amplias franjas de una región en hornos humeantes u ollas a presión. Se trata de un patrón atmosférico sofocante, una especie de burbuja gigantesca de aire caliente que se forma en condiciones de alta presión. Cuando la presión atmosférica empuja el aire caliente hacia abajo, actúa como una tapa que encierra el calor. Normalmente, los domos de calor están ligados al comportamiento de la corriente en chorro, una banda de vientos rápidos en lo alto de la atmósfera que generalmente va de oeste a este.
La corriente en chorro sigue un patrón ondulatorio, serpenteando hacia el norte, luego hacia el sur y de nuevo hacia el norte. Cuando estas sinuosidades en la corriente en chorro se hacen más grandes, se mueven más despacio y pueden llegar a estacionarse. Es entonces cuando pueden producirse domos de calor.