
El distrito de Bento Rodrigues, en la ciudad de Mariana (MG), Brasil, el 4 de noviembre de 2016, un año después de que la represa estalló, causando un desastre que liberó millones de toneladas de barro tóxico y dejando un rastro de 500 km de destrucción hasta el Océano Atlántico. La represa es propiedad de Samarco, que es un cruce entre las compañías mineras Vale y BHP Billiton. Foto: Mourao Panda/Fotoarena/SIPA USA/PA Images. All rights reserved.
Publicado originalmente en GlobalAmericas. Puede consultar el original aquí.
El 5 de noviembre de 2015, Brasil protagonizó la peor tragedia ambiental de su historia. Dos embalses de una mina de hierro de la empresa Samarco S.A.—empresa asociada a BHP Billiton y Vale— colapsaron, dejando un rastro de destrucción sin precedentes. La tragedia tuvo lugar en Mariana, en el corazón del estado de Minas Gerais, cuya historia siempre estuvo marcada por la minería. El desecho convirtió a los poblados de Bento Rodrigues y Paracatu, en la zona rural de Mariana, en ciudades fantasmas. Varios manantiales fueron sepultados y el Río Doce—uno de los principales corredores hídricos del sureste brasileño—se convirtió en un mar de lodo de aproximadamente 850 kilómetros atravesando desde el este de Minas Gerais y el estado de Espíritu Santo, alcanzando finalmente a la isla de Abrolhos.