Si vamos a luchar contra algo, tenemos que saber qué es. Si vamos a perseguir un delito, debemos saber de qué se trata. A primera vista, y en su definición de diccionario, el ecocidio parece bastante sencillo: "la destrucción de grandes áreas del entorno natural como consecuencia de la actividad humana". Los seres humanos son responsables. Pero un gran número de seres humanos son también sus víctimas.
Así pues, se trata de un crimen de unos seres humanos contra otros muchos, lo que sugiere que debemos analizar el sistema en el que viven los seres humanos. Peroel ecocidio es mucho más que un crimen antropocéntrico, porque el "entorno natural" incluye a todos los seres vivos y a todos los elementos que los sustentan (suelo, rocas, agua, aire, vegetación, océanos, accidentes geográficos, montañas, colinas, valles, montículos, veredas, desiertos, cursos de agua, masas de agua, acequias, manantiales, humedales, bosques, etc.). De hecho, el "ecocidio" es tan escurridizo como la anguila a la que mata.
"Eco", del griego oikos, tiene sus raíces en la idea de lugar y, en particular, de hogar o casa, mientras que "-cide" procede del latín caedere (demoler o matar). Cuando lo acuñó el biólogo y posteriormente activista antibelicista Arthur Galston en 1970, "ecocidio" se refería a un lugar concreto -Vietnam- como víctima y al gobierno estadounidense, su ejército y empresas como Dow Chemical y Monsanto, que suelen estar al acecho en los crímenes de ecocidio, como autores. Galston había estado trabajando en un laboratorio para desarrollar un componente químico del defoliante Agente Naranja para su uso en la guerra de Vietnam, 19,5 millones de galones (unos 74.000 metros cúbicos), con la intención de destruir la vegetación, los suministros de alimentos y las comunidades.