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El cacerolazo chileno y “las mujeres”. Una de las deudas históricas de la pseudodemocracia

De la vuelta a la democracia en Chile, pasaron treinta años, tiempo no menor para que los vestigios de una de las dictaduras más violentas de la humanidad, quedaran para un nunca más y se tuviera una consciente construcción de país. Sin embargo, este no parece haber sido el caso. English

El cacerolazo chileno y “las mujeres”. Una de las deudas históricas de la pseudodemocracia
Feministas en La Moneda, acción viernes 25 de octubre | Daniela Andrade Zubia
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De la vuelta a la democracia en Chile, pasaron treinta años, tiempo no menor para que los vestigios de una de las dictaduras más violentas de la humanidad, quedaran para un nunca más y se tuviera una consciente construcción de país. Es importante restituir los mecanismos legales neoliberales afianzados en la Constitución de 1980, la justa reparación a la memoria, la instalación de una institucionalidad pública justa y equitativa, y sobre todo restauración de los derechos humanos fundamentales que quedaron suprimidos a su privatización, tales como; salud, educación, previsión social, agua, vivienda, etc. Y por supuesto, una real inclusión de las mujeres en igualdad en acceso y condición en los distintos ámbitos de la vida, y qué tanto se luchó con la consigna “Democracia en el país, en la casa y en la cama”, frase promovida por Julieta Kirkwood y Margarita Pisano en los años ochenta.

Así en este andar el camino fue otro y de la alegría anunciada en el plebiscito de 1989, nunca llegó, sino que se forjaron los pilares de un país moderno, que se mostraba al mundo como el milagro económico, a través del costo del endeudamiento de la clase media emergente, a la que se le prometía la inclusión subrogada a la privatización de derechos que deberían que estar garantizados y la negociación de los gobiernos de turno de los servicios básicos, como el clásico transantiago y es ahí, es donde justamente estalla el descontento social con la subida del metro el pasado 18 de octubre por parte estudiantes en movilización sin temor a represalias en un todo o nada, porque ¡No son 30 pesos, son 30 años!: Las protestas desde la historia feminista, como se enunció en las redes sociales la rabia de las demandas sociales contenida durante tantos años.

Sin embargo, es loable reconocer que también nos acomodamos al sistema, que si bien privatizó los derechos esenciales, ofreció instrumentos mercantiles de transacción de adquisición material, y en eso, la entrega al sistema fue accesible dentro del metro cuadrado de cual y potenciado un individualismo desclasado de la avaricia acumulativa. Pasando a ser más valioso tener “el cartón de plástico” para consumir por todas las generaciones anteriores que no habían sido partícipes y que la oportunidad de adquirir te la daba el comprar: celulares, televisores, autos, casas, etc, para ser alguien en una economía ficticia al borde del colapso en el sobre endeudamiento en el paraíso neoliberal de Latinoamérica y el triunfo del individualismo.