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El constreñido proceso de paz en Colombia: cómo los tribunales alteran el establecimiento de la paz

El caso de Colombia muestra que los tribunales internacionales sí afectan los procesos locales de establecimiento de paz, pero de formas más sutiles y matizadas de lo que se suele afirmar. Una contribución al debate de openGlobalRights sobre la CPI. English

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El 23 de junio de 2016, después de 50 años de lucha, el gobierno de Colombia y las FARC-EP acordaron poner fin a la guerra de mayor duración en la región. Este último acuerdo, que se centró en la desmovilización y el desarme, es parte de un proceso de paz más amplio, que incluye una variedad de temas, desde el uso de la tierra hasta la participación política, la rendición de cuentas y la justicia.

Aunque gran parte del proceso de paz se forjó en torno a la mesa de negociaciones, los tribunales, tanto nacionales como internacionales, han desempeñado un papel en la determinación del alcance y la naturaleza de dicha paz. De hecho, los aspectos políticos de la paz en Colombia están fuertemente judicializados, es decir, que los tribunales y el lenguaje jurídico se han convertido en herramientas clave para la gestión de la contienda política. A diferencia de todos los procesos de paz anteriores, el proceso de paz colombiano queda bajo la jurisdicción de no uno, sino dos tribunales internacionales: la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).