"La prueba del papel y lápiz es muy importante", dice la cacica Ãngohó Pataxó, mientras recibe la copia impresa del acta de la reunión de manos de un asistente parlamentario.
La escena tiene lugar a finales de 2022, en una estrecha sala de reuniones del despacho de la diputada estatal Beatriz Cerqueira, en la Asamblea Legislativa de Minas Gerais, en Belo Horizonte, al sureste de Brasil. Sentados alrededor de una mesa que ocupa casi toda la sala hay seis representantes de los pueblos pataxó y pataxó hã-hã-hãe, así como el asistente parlamentario y la cacica Ãngohó.

Según Ãngohó, fue el cacique Mário Juruna, desde los años 80 siempre con una pequeña grabadora en el bolsillo, quien dio esta lección. "Por eso nos quitaron todo", dice, subrayando la palabra "todo".