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El dinero sucio corroe la democracia: ¿Qué hacer?

Los fondos ilícitos pueden perjudicar gravemente a las instituciones democráticas en todos sus niveles y en todo el mundo, de Pakistán a Perú, de Mali a Myanmar. Pero hay maneras de impedir el daño, o al menos mitigarlo. English. Português.

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Flickr. Algunos derechos reservados.

Este verano salió a la luz un escándalo de corrupción masivo en Pakistán, que implicaba connivencia entre partidos políticos y funcionarios públicos. Se trataba de la apropiación indebida de terrenos en la ciudad de Karachi, capital de Sindh, la provincia más poblada del país. Un informe publicado en junio de 2015 por los “Pakistani Rangers”, una fuerza paramilitar bajo la supervisión directa del ministro del interior, confirma la denominada “conexión infame”.

El rol de los partidos políticos es importante, puesto que en Pakistán son vistos -al igual que la policía y los funcionarios públicos- como instituciones corruptas y poco fiables. Informes de Transparencia International confirman esta sospecha, algo que el escándalo más reciente ha venido a corroborar. Es un ejemplo más de cómo el dinero sucio, una vez que entra en política, puede perjudicar gravemente las instituciones democráticas.