El planeta se enfrenta a una emergencia climática sin precedentes y está cerca de cruzar un punto de no retorno. Las consecuencias están ya siendo irreversibles en distintos puntos del planeta. A los datos alarmantes acumulados en las últimas dos décadas, se suma la multiplicación de fenómenos meteorológicos extremos que aconsejan abandonar la terminología “cambio climático”, que ya quedó obsoleta.
Hay que usar un lenguaje más contundente, si queremos que se entienda lo que está ocurriendo.
Aunque la expresión “cambio climático” se empezó a usar a mediados de los años 70, y en 1988 quedó consagrada en por la ONU al constituirse el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), a finales de los 90 competía con el término “calentamiento global”, que para muchos comunicaba mejor lo que estaba sucediendo en la atmósfera del planeta.