

Una prisión federal en Argentina. CELS / Nicolas Rapetti. All rights reserved.
El 10 de diciembre de 2015 se produjo un cambio de gobierno en la Argentina. Las nuevas autoridades plantearon ya desde la campaña electoral que el narcotráfico era el problema más grave que afectaba al país. Se agitaron argumentos basados en el miedo, como el peligro de la “colombianización” o la “mexicanización”, pero sin ofrecer diagnósticos certeros sobre las formas que asume el narcotráfico y las magnitudes de sus impactos en la sociedad argentina. Con la llegada al poder, el actual gobierno dio continuidad a su escalada discursiva, hablando de un “cambio de paradigma” en materia de políticas contra el narcotráfico. Las medidas anunciadas muestran un realineamiento del país en el mapa de los debates mundiales sobre los problemas ligados a las drogas y al narcotráfico. El gobierno anterior había llevado adelante políticas oscilantes, que combinaban el apoyo a posiciones de avanzada en las arenas internacionales con medidas erráticas a nivel interno. Con la nueva administración, estas inconsistencias parecen empezar a resolverse en el peor sentido marcando la entrada de la Argentina en la “guerra contra las drogas”.