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Los estados-nación están destruyendo el mundo. ¿Podrían las "biorregiones" ser la respuesta?

Desde las regiones fronterizas del sur de Asia hasta la selva amazónica, los pueblos buscan nuevas formas de organizar sociedades que respeten a los seres humanos y a la naturaleza

Los estados-nación están destruyendo el mundo. ¿Podrían las "biorregiones" ser la respuesta?
Hoja del bosque tropical de Sharamentsa, Pastaza, Ecuador, una de las áreas con mayor biodiversidad del mundo - Francesc Badia I Dalmases
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"Panchi nadiya pawan ke jhonke

Koi sarhad na inhe roke

Sarhadein insaano ke liye hai

Socho tumne aur maine kya paaya insaan hoke"




(Traducción)

"Los pájaros, los ríos y las ráfagas de viento

No hay fronteras que los detengan

Las fronteras son para los humanos

Piensa, ¿qué hemos conseguido siendo humanos?Javed Akhtar, letrista indio

Cada vez es más evidente que debemos reflexionar conjuntamente sobre los problemas de la crisis climática y las fronteras. El deterioro del medio ambiente desplaza a millones de personas cada año, mientras que los Estados responden militarizando sus fronteras, provocando más sufrimiento y muerte.

No es casualidad que la degradación del clima y las fronteras estatales estén vinculadas. Históricamente, el Estado-nación nació de una lógica que también veía a la naturaleza -y a los pueblos colonizados- como algo que había que conquistar y dominar. Ahora, desde las regiones fronterizas desgarradas por la guerra en el sur de Asia hasta la selva amazónica, la gente se cuestiona si la sostenibilidad puede alcanzarse a través del marco de los estados-nación. Están recurriendo a otras formas de organizar la sociedad basadas en cosmovisiones y prácticas indígenas que respetan a todos los seres humanos y al resto de la naturaleza.

Colonialismo, capitalismo y Estado-nación

En los últimos 500 años, las conquistas coloniales de vastas regiones de la tierra por parte de las potencias europeas y norteamericanas, basadas en el afán de lucro capitalista y el rápido desarrollo tecnológico, han provocado la diezma de innumerables culturas y comunidades. Esto incluye la muerte de más de 50 millones de nativos en lo que posteriormente se conoció como América Latina, hambrunas devastadoras en Asia y África causadas por las políticas impuestas por los colonizadores, y la conversión de millones de hectáreas de ecosistemas naturales en plantaciones comerciales, fincas madereras o ranchos ganaderos para alimentar las demandas de consumo de Europa y Norteamérica.