Un vacío en la legislación de EEUU permite a donantes anónimos entregar cientos de millones de dólares a grupos que, dedicados a la “guerra cultural”, despliegan campañas contra los derechos de las mujeres y las personas LGBTQ en todo el mundo, revela una investigación de openDemocracy que llevó nueve meses.
Entre los beneficiarios de 272 millones de dólares distribuidos entre 2017 y 2020 mediante cuentas especiales conocidas como ‘fondos asesorados por donantes’ (DAF por sus siglas en inglés) hay por lo menos dos grupos vinculados a la agitación política que fue antesala de una brutal ley que acaba de criminalizar la homosexualidad en Uganda, otros que defienden la esterilización obligatoria de las personas trans en Europa y están involucrados en dañinas ‘terapias de conversión’ incluso en estados de EEUU donde estas prácticas están prohibidas.
El anonimato hace imposible conocer el origen del dinero que financia a los grupos ‘antiderechos’ y frustra los intentos de exigir responsabilidades a sus patrocinadores o de persuadirlos de seguir sosteniendo económicamente el odio.