Si le preguntáramos al líder indígena Olimpio Santos Guajajara cuándo se organizaron los Guardianes de la Selva, su respuesta sería muy simple: en 1500, el año del desembarque de la armada del portugués Pedro Álvares Cabral en Brasil. El grupo indígena que protege lo que quedó de la Amazonía en el estado Maranhão, en el nordeste del país, fue oficializado como tal en 2013, pero para los Guajajara de la Tierra Indígena (TI) Arariboia esa fecha representa únicamente la formalización de una lucha a la que ellos han dedicado ya más de cinco siglos.
Los Guardianes de la Selva son un grupo de 120 defensores que protegen las 413 mil hectáreas de la TI Arariboia contra los crímenes ambientales perpetrados casi siempre por madereros ilegales. Este territorio, ubicado en el sudeste del estado, alberga cerca de doce mil indígenas de los pueblos Guajajara, Awá-Guajá y Awá, este último se encuentra en aislamiento voluntario. Los Guajajara son los principales responsables de la protección de estas tierras y también las principales víctimas de asesinatos.

La tarea del grupo es ardua y muy arriesgada. Tan solo en los últimos 20 años, 49 indígenas de la etnia Guajajara, autodenominados Tenetehar, fueron asesinados en conflictos armados con madereros en Maranhão, señala un informe del Centro Indigenista Misionero (CIMI). Según los investigadores, desde 2006 se registraron 44 invasiones por ocupación ilegal de tierra, veinte de ellas en los últimos seis años. Esto hace que Arariboia sea por mucho la tierra indígena más afectada por la violencia en el estado.