La victoria el domingo pasado del político progresista Bernardo Arévalo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Guatemala sugiere que las principales preocupaciones de los votantes son la corrupción y la pobreza, más que los intentos conservadores de sembrar temor sobre el aborto y los derechos LGBTQ.
Arévalo, sociólogo de 64 años que se presentó por el partido de centroizquierda Semilla, obtuvo una rotunda victoria, con el 58,01% de los votos, mientras que su rival Sandra Torres, ex primera dama y líder del partido UNE (Unidad Nacional por la Esperanza), obtuvo el 37,24%.
La victoria de Arévalo marca un punto de inflexión en un panorama político dominado por figuras de derechas alineadas con la élite económica. Se espera que sea el presidente más progresista en casi 40 años transcurridos desde la restauración de la democracia.