El mes pasado, líderes populistas de varios continentes se reunieron en la cumbre Europa Viva 24 de Madrid. Las noticias del encuentro estuvieron dominadas por algunos nombres – el presidente argentino Javier Milei, la francesa Marine Le Pen, el chileno José Antonio Kast y los primeros ministros Giorgia Meloni y Viktor Orbán, de Italia y Hungría respectivamente – y por el hecho de que terminó en una disputa diplomática entre Argentina y España.
Pero apartado del ruido y la furia estuvo un orador menos conocido: Roger Severino, exfuncionario del gobierno de Donald Trump y vicepresidente de política interna del influyente centro de pensamiento Heritage Foundation.
En un discurso de seis minutos en español y después de persignarse, Severino describió a Trump como una víctima del lawfare lanzado por “los zurdos” y dijo que la juventud está sometida a una “cultura y un sistema médico” que les dice que “exploren todos los apetitos sexuales a los 10 años” y que “el aborto no implica la destrucción de bebés, sino que es atención médica”.