Skip to content

¿Hora de abordar a los trabajadores que están destruyendo el Amazonas?

Si más allá de extinguir el fuego, nos importa cómo prevenirlos el próximo año, tenemos que entender primero quienes son los destructores del Amazonas y cómo abordarlos con gobernanza medioambiental.

¿Hora de abordar a los trabajadores que están destruyendo el Amazonas?
Una gran parte de la Amazonía es destruida y convertida en tierras de cultivo. | Ton Koene/DPA/PA Images
Published:

El mundo condena la política para explotar el Amazonas del Presidente Bolsonaro que ha facilitado la expansión de los incendios forestales. Ver la selva quemarse es doloroso para muchos pero a la vez es una escena familiar. La retórica provocativa de Bolsonaro para desarrollar el Amazonas ante el llamado internacional a la conservación, es la misma consigna que la del gobierno militar de 1960: Amazônia é nossa! (¡El Amazonas es nuestro!). Esta familiaridad nos debe mover nuestra atención a unos actores importantes – en ocasiones olvidados – que son los que practican esta retórica en el campo: 1) políticos locales y oficiales municipales que a la vez son terratenientes y 2) ganaderos que luchan para defender sus territorios en las fronteras de deforestación en el Amazonas. Estos son los que realmente están permitiendo que sigan ardiendo los incendios. Si más allá de extinguir el fuego, nos importa cómo prevenirlos el próximo año, tenemos que entender primero quienes son los destructores del Amazonas y cómo abordarlos con gobernanza medioambiental.

Una breve historia de los municipios del Amazonas

Mientras se presta mucha atención a las intenciones de atraer agronegocios al Amazonas, a lo largo de la historia contemporánea del Amazonas brasileño, la selva se ha abierto a la construcción de infraestructura como carreteras, represas hidroeléctricas a lo largo de las afluentes del río Amazonas. Esta infraestructura típicamente caracteriza el ideal de la modernización y muestran una intención autoritaria de integrar el territorio al Estado-nación. El agronegocio o extractivismo se hace más fácil porque esta integración ya se ha facilitado en parte. Estos intentos de integración siempre han estado ahí y no han cambiado mucho desde el tiempo de la izquierda. Esto implica no solo la expansión de la deforestación sino también de los asentamientos humanos, y eventualmente, las fronteras administrativas y municipales.